 | La [R]evolución Energética
 | |  Greenpeace presenta una nueva edición del informe que propone un modelo que impulse una revolución energética mundial basada en el uso de las energías renovables. |
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| Reducir las emisiones de CO2 procedentes del sector energético en más del 80% para 2050 no es solo una expresión de deseo, sino que se trata de un objetivo posible. Es una de las principales conclusiones de la última edición del informe [R]evolución Energética, encargado por Greenpeace y desarrollado por especialistas de todo el mundo. El escenario planteado por la organización ecologista propone un modelo práctico para el impulso de un futuro energético renovable.
Los expertos del Instituto de Termodinámica Técnica del Centro Aeroespacial alemán (DLR), coautores del informe en colaboración con más de treinta científicos de diversas universidades e institutos, sostienen que las emisiones procedentes de la energía y del transporte pueden alcanzar su punto más alto en 2015 y a partir de entonces, reducirse en más del 80% para 2050, sin que se ponga en riesgo la seguridad energética.
La [r]evolución propuesta por Greenpeace se basa en tres grandes pilares: la explotación del potencial técnico para alcanzar la eficiencia eléctrica a través de nuevos estándares energéticos, la puesta en marcha de cambios estructurales para transformar la forma de producir energía y la utilización de recursos renovables y un transporte eficiente desde el punto de vista estratégico.
Naturaleza y decisión política
El modelo planteado por Greenpeace hace hincapié en la necesidad de distribuir o compartir el consumo energético de forma más equilibrada. El uso de energía per cápita debería reducirse en los países industrializados, mientras que en las naciones en vías de desarrollo el aumento de la demanda energética tendría que ralentizarse. Las emisiones mundiales totales, por tanto, estarían en condiciones de alcanzar su punto máximo en 2015 y volver a los niveles actuales para el año 2020.
Estos avances suponen una apuesta por la energía inteligente en todos los ámbitos. La mejora del diseño y el aislamiento de los hogares y oficinas, la utilización de electrodomésticos y ordenadores más eficientes y la sustitución de los calentadores eléctricos por la producción de calor con captadores solares son algunas de las medidas indispensables para alcanzar la eficiencia.
Los autores del informe no olvidan que la naturaleza brinda una gran cantidad de opciones para la producción de energía gratuita. Los esfuerzos, pues, deberían centrarse en cómo convertir la luz del sol, el viento, el agua o la biomasa en electricidad, calor o trabajo de la forma más eficiente y económica.
Estos avances técnicos no serán suficientes si no se ven acompañados por una firme decisión política. El informe reclama a las autoridades el fin de las subvenciones a los combustibles fósiles y a la energía nuclear, el establecimiento de normas estrictas en materia de eficiencia para el consumo energético de electrodomésticos, edificios y vehículos, la fijación de objetivos de cumplimiento obligatorio para la implantación de energías renovables y la reforma de los mercados eléctricos para otorgar acceso prioritario a la red a los productores de renovables.
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